ADOLFO BIOY CASARES – ficcionista

Teresa López-Pellisa

Adolfo Bioy Casares (Buenos Aires, 1914-1999) es considerado por la crítica uno de los escritores más relevantes de la literatura argentina contemporánea. Cultivó diferentes modalidades de la narrativa no mimética, principalmente la ciencia ficción y lo fantástico, además del género policíaco. Ha pasado a la historia de la literatura por su célebre novela de ciencia ficción La invención de Morel (1940), así como por sus trabajos en colaboración con su gran amigo Jorge Luis Borges (1899-1986), con el que escribió relatos fantásticos, policíacos y de misterio bajo el seudónimo de H. Bustos Domecq.

Hijo de Adolfo Bioy Domecq (1882-1962) y Marta Ignacia Casares Lynch (1888-1952), nació en el seno de una familia acomodada de Buenos Aires y siempre se relacionó con la élite intelectual porteña. En 1940 se unió en matrimonio con la pintora y escritora Silvina Ocampo (1903-1993), tras lo cual se fortaleció su vínculo con la revista y la editorial Sur, fundadas por su cuñada Victoria Ocampo (1890-1979).

Bioy Casares cultivó fundamentalmente el cuento fantástico y de ciencia ficción, en obras como La trama celeste (1948), Historia prodigiosa (1956), Guirnalda con amores (1959), El lado de la sombra (1962), El gran serafín (1967), El héroe de las mujeres (1978), Historias desaforadas (1986), Una muñeca rusa (1991) y Una magia modesta (1997). También publicó novelas cortas como La invención de Morel (1940), Plan de evasión (1945), El sueño de los héroes (1954), Diario de la guerra del cerdo (1969), Dormir al sol (1973), La aventura de un fotógrafo en La Plata (1985), Un campeón desparejo (1993) y De un mundo a otro (1998), en cuyos textos aborda temáticas como los viajes espaciales, las distopías tecnológicas y sociales, los mundos paralelos y los escenarios apocalípticos (ABRAHAM, 2005). Además de la narrativa, Bioy Casares también cultivó la poesía, el ensayo, el teatro y el dietario.

El punto de inflexión en la carrera del escritor argentino lo marca la publicación de La invención de Morel en 1940, donde combina la temática amorosa con la realidad virtual y la inmortalidad (LÓPEZ PELLISA, 2012), un texto que Borges definió como de “imaginación razonada” y que podemos englobar dentro de lo que popularmente conocemos como ciencia ficción. Aunque autores como Martino (1999 y 2002) señalan que a partir de 1956 el escritor argentino se inclina más hacia el relato psicológico realista, lo cierto es que no abandona lo fantástico ni los ambientes extraordinarios, tal y como se desprende de la distopía político-social Diario de la guerra del cerdo (1969), la novela de extraterrestres De un mundo a otro (1998) y las antologías de cuentos fantásticos y de ciencia ficción Historias desaforadas (1986) y La muñeca rusa (1991).

Para Adolfo Bioy Casares (1940 y 1999) la literatura fantástica incluye una gran variedad de asuntos, desde las historias de vampiros y fantasmas hasta los viajes en el tiempo, pasando por mundos paralelos, tramas oníricas y fantasías metafísicas, agrupando bajo un mismo membrete distintos géneros no miméticos:

En el género fantástico distinguimos tres corrientes principales: la de los castillos, vampiros y cadáveres, que procura el terror, pero se conforma por lo general con la fealdad; la de las utopías, ilustre por el repertorio de sus autores, que se confunde con la precedente cuando recurre a la utilería del miedo, y la que se manifiesta en construcciones lógicas, prodigiosas o imposibles, que suelen ser aventuras de la imaginación filosófica. En esta última corriente se inscribe, mutatis mutandis, la novela de Vlady Kociancich: una construcción lógica, posible pero prodigiosa, una aventura de la imaginación filosófica, una historia de amor, de amistad, de traiciones, una busca infinita. Hay un agrado y probablemente alguna utilidad en establecer clasificaciones; la realidad, por fortuna, siempre las desborda (BIOY, 1999, p.5).

Los temas (o topos) sobre los que vuelve incansablemente Bioy Casares a lo largo de su obra son el amor, la muerte, el encierro (o la prisión) y el olvido (SCHEINES, 1988). Una obra caracterizada también por el uso de la primera persona y de los narradores-protagonistas, por lo general escritores que nos cuentan la historia a través de un manuscrito, un informe, un libro o un borrador en el que incorporan teorías científicas o cuestiones de ingeniería genética y mecánica como solución a los problemas planteados, habitualmente en clave de humor y por lo general con un desenlace fatal, pero siempre desde el marco de lo insólito.

Adolfo Bioy obtuvo numerosos premios y distinciones, entre los que destacan el Premio Nacional de Literatura (Argentina, 1970), el Gran Premio de Honor de la SADE (1975), la Legión de Honor de Francia (1981), el Premio Mondillo (Italia, 1984), el Premio Cervantes (1990), el Premio Alfonso Reyes (México, 1990), el Premio Consagración Nacional (1992), el Premio Grinazane Cavour (Turín, 1992), la Medalla de Oro de la Universidad Complutense (1994), el Premio Konex de Brillante (1994) o el Premio Roger Caillois (Reims, 1995). También fue distinguido con el título de Doctor Honoris Causa por las universidades D’Annunzio (Pescara, 1988), Stendhal (Grenoble, 1993), de Cuyo (1996), de Santa Fe (1996) y de Tucumán (1996).

Obs: Entre las obras en colaboración con Borges, firmadas por lo general con el seudónimo de H. Bustos Domecq, destacan: Seis problemas para don Isidro Parodi, Buenos Aires, Sur, 1942; Dos fantasías memorables, Buenos Aires, Oportet y Haereses, 1946; Un modelo para la muerte, Buenos Aires, Oportet y Haereses, 1946 (esta con el seudónimo de B. Suárez Lynch); Los orilleros. El paraíso de los creyentes, Buenos Aires, Losada, 1955 (dos guiones cinematográficos); Cuentos breves y extraordinarios, Buenos Aires, Raigal, 1955; Modesta apología del argumento, Lyra, Buenos Aires, núms. 149-151, abril-junio, 1956; Libro del Cielo y del Infierno, Buenos Aires, Sur, 1960; Crónicas de Bustos Domecq, Buenos Aires, Losada, 1967; Nuevos cuentos de Bustos Domecq, Buenos Aires, La Ciudad, 1977; además de varias antologías, ediciones y traducciones.


REFERÊNCIAS

ABRAHAM, Carlos (2005). Borges y la ciencia ficción. Buenos Aires: Quadrata.
BIOY CASARES, Adolfo (1940). “Prólogo”. In: BORGES, Jorge Luis; OCAMPO, Silvina; BIOY CASARES, Adolfo. Antología de la literatura fantástica. Buenos Aires: Editorial Sudamericana, p.7-15.
______ (1999). “Prólogo y Postdata al prólogo”. In: OCAMPO, Silvina; BORGES, Jorge Luis; BIOY CASARES, Adolfo. Antología de la literatura fantástica. Barcelona: Edhasa.
LÓPEZ PELLISA, Teresa (2012). “Virtualidades distópicas en la ficción analógica: La invención de Morel de Adolfo Bioy Casares”. Revista Iberomaericana, LXXVIII(238-239), 73-89. In https://revista-iberoamericana.pitt.edu/ojs/index.php/Iberoamericana/article/viewFile/6888/7051.
MARTINO, Daniel (1989). ABC de Adolfo Bioy Casares. Buenos Aires: Emecé Editores.
______ (2002). “Selección, prólogo, notas, cronología y bibliografía”. In: Adolfo Bioy Casares: La invención de Morel. Plan de Evasión. La trama celeste. Caracas: Fundación Biblioteca Ayacucho, p.ix-li.
SCHEINES, Graciela (1988). El viaje y la otra realidad. Un ensayo y cinco cuentos. Buenos Aires: Editorial Felro.